sábado, 30 de marzo de 2013

Batalla urbana por la cyberdroga en S4Leage

 Esto data de mi época postcarreril (o quizá cuando estaba ya en último año), cuando un aluvión de colocones colectivos invadía mi corazón de bandolero. Fue entonces cuando descubrí la droga insólita del S4.

Hacía mucho que no veía un juego del estilo. Nada de fantasías medievaloides, todo muy "de persona", a lo que jugaría cualquiera sin necesidad de babear por Tolkien, Lucas u otros dioses de la frikería. Además, aquí lo que contaba era la habilidad y no el tiempo de vicio... ¿en serio? Casi xD.

Por supuesto, otro atractivo eran, de nuevo, las mujeres. ¡Terribles! ¿Y todos tus pjs subían a la vez? Magnífico... En cuanto pude me fabriqué un pj masculino y uno femenino.

El colocón de S4 es intenso y duradero. Activa todos tus sentidos, amplifica tu reacción... tiene todo lo bueno del instinto depredador. En un ambiente de guerra urbana es sencillo: matar lo más que puedas sin morirte. Lo negativo, el allure, es que no puedes parar, siempre quieres más... y es natural, las armas chetas y el desafiar las leyes físicas hacen que te sientas poderoso. El problema viene cuando no quieres hacer otra cosa que jugar al S4.

Existe algo realmente estresante en este juego y es la necesidad. Necesitas conseguir cada vez más dinero (vaya, otro parecido con las drogas físicas xD) para tener a punto tus armas, habilidades y ropa, ya que se van gastando con el tiempo - y por tiempo me refiero al tiempo real, no el tiempo de juego - y necesitan ser reemplazadas o bien van "perdiendo energía" y deben ser reparadas... esto último es especialmente costoso en la ropa, que definitivamente no compensaba comprarla permanente (lo cual es una pena, ya que había cosas realmente preciosas tanto para hombre como para mujer).

Esperar a que un arma o habilidad se gastase sería el equivalente a firmar tu muerte. Cada arma y habilidad tenía su "estilo", de modo que perder tus favoritas implicaba volverte de repente un noob... y los noobs mueren y no ganan dinero, por lo que no tienen posibilidad (al menos inmediata) de reemplazar sus valiosas armas depredadoras. Y esto contribuía a la necesidad de no hacer otra cosa además de añadirle un tinte preocupante de "ok, que estoy enfermo". Sin este detalle y una vez desarrollada la inmunidad, sí, estoy de acuerdo en que sería un juego de la hostia con leves posibilidades de adicción.