martes, 24 de marzo de 2015

Aún puedo creer (¡¡lo último de Viva Omolú!!)


¡Al fin acabamos con todo el material, vivaaaaa! He de decir y confesar ante los inifitos lectores de este famosísimo y archileído blog que jamás pensé en su momento hacer otro vídeo más sobre Viva Omolú... pero cuando estaba haciendo Curiambro Everlasting y según lo iba acabando – un proceso que se alargó tantísimo por asuntos de máquinas, of coz! siempre están ahí las máquinas para estropear a los artistas y sus procesos centelleantes – observaba que había materiales de naturaleza dispersa y además había escuchado la canción recientemente que la propia cantante de Dharma había "elegido" para el Viva Omolú y se me ocurrió que calzaba bien con las delirantes búsquedas drogadictas del hechicero, al mismo tiempo que se trata en paralelo de la búsqueda infructuosa, frustrante siempre, de un saber ignoto y al mismo tiempo inolvidable en el interior de las personas, quienes han de atravesar el laberinto corrupto de las civilizaciones para encontrar su verdad unívoca. Lo primero lo pensé justo tras la pausa, al poder retomar (o empezar una vez más) el proyecto anterior a éste, cuando mil dudas asaltan a la mente que desea crear en un mundo asolado por la crítica cienciológica. Después, finalmente con el criterio artístico más cercano al mínimo esfuerzo (que al mismo tiempo es el máximo arte y la máxima sinceridad, ya que es natural y no efectista) del que hablaba anteriormente, acabé este vídeo final con un cierto aire y estética chapucera, de ésa que tanto me gusta y tanto honor hace al nombre de "pordioserismo". Y el caso es que al ver el vídeo de nuevo (y no antes) es cuando empecé a entender lo que quiere decir o lo que yo mismo quería decir con él.