viernes, 21 de noviembre de 2014

Más tomas del barman y el cura

Tenemos creo recordar que dos vídeos más hechos (y si son más aquí están, contadlos... ¡vamos, contadlos! yo soy de letras, leñe) sólo con tomas deshechadas de la escena de la taberna. Es que, vamos a ver, una escena de una taberna da para mucho material... excesivamente mucho material.


Una es ésta, recopilación por extenso con música hermosa del autor que veréis en los cerditos, digo créditos. Con el material que no me entró acá (más alguna reserva graciosa) salió el otro vídeo de recopilación:


Hermosura pura (no en vano salgo yo todo el tiempo xDD). En cualquier caso, dados los medios disponibles... o sea yo y ya, todo este resultado estuvo resultando bastante chusqueiro. Y aún me queda más material radiactivo sin montar, pero mientras no recobre el programa de montar vídeos me temo que no podremos hacer mucha cosa... y es una penaca, porque faltaron muchas y muy hermosas escenas de exteriores en las que incluso puede verse a mis colaboradores bailando la danza de Ogún con música de parapara. Próximamente... ya veremos qué pasa, que con las cosas de los ordenadores nunca se sabe (agh, estos informáticos y sus secretos).

Salud y no os atragantéis =3.

El barman y el cura (o "el retorno de Over the Limits")


Esta maravilla conceptual ha salido de refundir varias tomas desechadas de la escena de la taberna con la intensión de reconstruir algo parecido al texto literario en que se inspiró (casi literalmente) esta parte de mi "Viva Omolú". La escena es, como seguramente dos personas reconocerán, 'El pub de la última esperanza' de "Kanjite Over the Limits!"... con obvias modificaciones, como el hecho de que ahora tenemos un cura en lugar de una princesa-caballero, pero para el caso me causan el mismo efecto. Además, no tenía armadura para ponerme y el cura también tiene su encanto especial.

Veved este vídeo con moderación, ¡adioses y naranjas!

Go on, Serramanna!

Vamos con los daños colaterales del maravilloso vídeo colaborativo "Viva Omolú" versión SkSiana. Obviamente, esta versión ha sido realizada siguiendo con lealtad y honor los sagrados principios de la literatura neoeclecticista que tanto caracterizan la más pura esencia artística de mi autoría.

Ahora, he aquí el primero que monté, todo entero con las tomas falsas de una única escena... que creo que en el video del tráiler no dura ni un segundo ;D.


Y Serramanna bajó de la alta Cerdeña y dijo a sus pirratas: '¡arrrr! ¡hágase un corto sobre mí (aunque soy viejuno de la muerte y no sé lo que es un corto... bueno, sí, uno que no es largo, JUUUUAS) con trazos innegablemente humorísticos, pero que dé cuenta de toda mi gran y extensa virilidad, y póngasele además una música que en épocas ultravenideras se conocerá como "la música de Benny Hill"... suena a nombre de puerco extranjero, pero qué lle imos facer (sí, soy sardo y medio egipcio, pero también hablo gallego, ¡¿algún problema?!), la vida después de Ramsés II es rara y obtusa...! ¡¡y hágase mi voluntad o sino os aseguro que volveré en forma de patata frita para vengarme de todos (hmf, tan masculino soy que me basta una patata frita para mataros a todos)!!' Lo gracioso es que el chaval que grita "Serramanna" no puede ser Serramanna, sino el enemigo hitita, que por otro lado también era viril y masculino quetecagas (y pelirrojo, me ha faltado ese detalle >,<).

Como sea, he aquí (un poco más arriba) el resultado. ¡Disfrutadlo todo lo que podáis! =D

Proyecto global "Viva Omolú"


Aquí también lo podemos ver (dice 31 segundos en youtube, pero es todo mentira... lo medí yo y son 30 exactérrimos). El asunto consiste en realizar en todo el mundo un hermoso y magnífico homenaje al también hermoso y magnífico (además de muerto... matado, concretamente) Augusto Omolú, maestro y gurú, además de un jefe muy jefe. Al mismo tiempo, aquí todo el mundo expresa sus estéticas personales y todo lo que Augusto y los Orixás inspiren.

Y ahora la inesperada historia del proceso procesual y agradecimientos a mis insignes colaboradores =D. Este asunto comenzó mientras echaban por la tele esa serie de piratas llamada Black Sails (de la que un día, cuando alguien considere que ha llegado el intre de llamarme maestro crítico... o más bien anticrítico del arte). Explorando el terreno del que disponíamos, hallé estos lugares que veis en el vídeo y otros que no se ven... de hecho para la escena de Gandalf teníamos una cueva sublime, pero las escenas que grabamos allí no me acabaron de gustar. Volviendo al asunto, tras dos mañanas y media de grabaciones (y cargando yo con todos los materiales a la idea y a la vuelta, como buen director y concebidor de proyectos xD) en las que tuvimos serias amenazas de lluvia... y a veces algo más que amenazas; al final, decíamos, pudimos grabar yo diría que horas de material bonitísimo... y eso sólo para las escenas de la playa, pues todavía quedaba la escena de la taberna. Juas, las escena de la taberna... La conclusión de todo esto fue que acabé enfermo y con un dolor de hombros indigno de mis años de peregrino de los salones del manga, pero mereció la pena.

Eso sí, ahora que las cosas divertidas estaban hechas, quedaba lo peor de todo el asunto: montar el vídeo (dolor de dolores). Mientras el arduo proceso tenía lugar, con innumerables grabaciones y regrabaciones de voz que luego no valieron para nada mayormente, se me estaba ocurriendo que la banda sonora de este minitráiler debería ser también original y, of coz, de algún autor pocho y pordiosero como yo. Fue entonces cuando pensé en Dharma, gente tanto o más infravalorada que yomismo. Así, tras prácticamente un terrible mes de montaje, salieron dos versiones del vídeo. Una de ellas es la de 30 segundos que acabé eligiendo. La otra es 7 segundos o así más larga... y es ésta de aquí:

Apréciese el gracioso error (que luego tuve que corregir también en la versión "oficial") donde dice Vida Productions en lugar de Collaborations. De hecho fue gracias a corregir este error que me di cuenta de algunos fallicos en el vídeo oficial y pude así realizar esta masterpieza de coleccionista.

Algún día quiero hacer la película, pero por ahora sólo tenemos el tráiler... aunque ben lle chega. Lo bueno de esto es que uno puede imaginarse la peli y decir "buah, esto va a ser la jostia en vinagre". Si la hago yo no acabará siendo ni el 72% de buena que imaginándola uno, entre otras cosas porque mis medios en todos los aspectos son escasos hasta más allá del límite más absurdo. Eso sí, para la banda sonora quiero a Dharma otra vez xD.

¡Salud y viva Omolú!

jueves, 31 de octubre de 2013

Tema de las responsabilidades literarias, volumen 2

Henos aquí de nuevo en literatúricas disquisiciones... conmigo mismo (que por otro lado soy mi mejor discutidor, así que no me quejaré por ello).

Tras volver de mi retiro pude desarrollar un poco más lo que creo que podrían ser los tres motores de mí mismo para materializar unas buenas historias. Ahora lo veo todo un poco incierto, quizá sea demasiada mecánica puesta en un carburador que funciona con pura intuición, pero es mi desesperación tal que necesito probar lo que sea para conseguir mi objetivo: escribir mucho, de calidad y sin cansarme.

Es responsabilidad de todo literato no dejarse atrapar por el ogro de la industria comercial. Cada autor tiene el deber de ser único, como esa persona quiere, y plasmar ese único ser suyo en su obra, lo cual hace posible que los que lo lean puedan soñar con un mundo ideal y, con el tiempo, hacerlo realidad. Así a bote pronto. Esto nos lleva también a que un autor es responsable de su obra, aunque no del efecto de su obra. Quiero decir que no se trata de escribir al chou, sino que la obra es el legado, como ya dije por ahí en lo alto, de su autor. Por eso me parece que un escritor tiene los papeles de actor y director de su propia obra. El editor sería algo así como el ayudante de dirección o más bien como el productor.

Para el caso, escribir no consiste en poner una palabra detrás de otra hilando frases con más o menos sentido. Tampoco es una disciplina científica, como se piensan muchos jueces de concursos literarios de la universidad. Escribir es un arte y además es un arte único. Cada escritor tiene su propia manera de escribir y eso no quiere decir solamente que unos usen unas palabras y otros otras. Se trata de la forma de acercarse a la escritura... o algo así. Creo que existen para ello tres campos básicos que hay que desarrollar, los cuales se complementan mútuamente: ellos son la inspiración, el craft y la forma física.

La inspiración es el más complicado, así que vamos a empezar al revés, primero con la forma física. Esto se basa en el principio de que una mente sana es aquélla que se encuentra en un cuerpo en buena forma. Y sé que por mi experiencia esto es así, cuanto más se apalanque uno, más le cuesta hacer algo activo... y los procesos de creación son jodidamente activos. Por lo tanto, ejercitar el cuerpo es importante. Para este punto me sirve mucho el training de actor basado, more or less, en katas. Claro que una kata literaria puede ser simplemente un paseo por el bosque, algo con lo que el cuerpo trabaje pero la mente quede libre. De hecho, como una kata de artes marciales.

El craft es ciertamente jodido. Le estoy llamando craft a la técnica escrituril y estilosa que, sin lugar a dudas, es algo que se debe entrenar hasta adquirir una técnica maestra. Una vez dominado el craft, tienes las armas necesarias para dar caña a cien mil batallones. Esto no es algo cienciológico, ojo, sino artesano (por eso le llamo craft). Mi craft deberá servir para ilustrar sin describir, la clase de literatura que yo deseo es aquélla que nunca pueda ser explicada por otros medios salvo los literarios. Quiero hacer imágenes oníricas imposibles de plasmar en una película o un comic, haciendo que leer libros tenga verdadero sentido. Para ello tengo a mi disposición historias inmejorables, ya que descienden de los más oscuros agujeros de mi imaginación, totalmente libres de imposiciones de género. Cualquier historia mía, gracias a este craft, debería poder escribirla como si fuese un sueño poético donde, al mismo tiempo, sucede un argumento. ¿Alguna vez has visto una obra de Tercer Teatro? Pues a eso me refiero.

Y para acabar la inspiración, en lo primero que uno piensa y a la vez lo más imposible de delimitar. ¿De qué pollas hablo cuando hablo de inspiración? Murakami podría escribir una secuela sobre eso. La cosa tiene telilla, porque la inspiración es el alfa y el omega de la escritura. Para mí, o al menos lo que yo aquí quiero decir con inspiración, es el deseo, la obsesión y los motivos íntimos e irracionales que llevan a uno a... no querer escribir una historia; sino a no poder hacer otra cosa que escribir una historia. Es entusiasmo también, pero no el entusiasmo social y superficial que nubla la mente de un cirujano cuando tiene que extirparle un cáncer a su hija... es el entusiasmo de ese mismo cirujano cuando debe extirpar un cáncer de cualquier otro paciente, porque el fuego que anima a ese cirujano es extirpar cánceres, se ha dedicado toda su vida a ser el que cánceres más grandes y difíciles pueda extirpar y eso es lo que lo motiva a levantarse cada mañana y seguir mejorando como cirujano. De ese entusiasmo hablo, el fuego que da vida al espíritu. El mismo fuego que Raúl Iaiza dice que necesito para mis ejercicios de voz... metafóricamente.


El caso es que un literato es responsable de elaborar su propio estilo, que si bien cuando nace es más o menos poderoso, el objetivo es hacerlo invencible. Porque la literatura, el hacer historias, el proceso de ponerse a escribir en el aquí-y-ahora es una batalla y estás tú solo contra el multiverso. Puede salir bien cuando las ambiciones no son muchas y aún eres joven. Pero según peleas más y más, las batallas se harán más duras. Y llegará un momento en que, confiado como estás por tu talento sin par, aparecerá el guerrero más fuerte de todos a darte caza y en un descuido podrías palmarla. Es por ello que el literato entrena, para tener en cada batalla la máxima posibilidad de sobrevivir.


martes, 22 de octubre de 2013

Licencia Safe Creative

Pues eso, ahora tenemos dos licencias, ¡bravo! Claro que, por otro lado, vienen siendo lo mismo... son ganas de marear la perdiz.

Registrado en Safe Creative

Lo que no sé es por qué no me sale la imagen. Así queda ultrasoso >>...
Para el caso, seguid comentando mi blog. ¡Y recomendadlo a vuestras amistades!

viernes, 18 de octubre de 2013

Nunca he salido de Brzezinka

Es un hecho que aquí me ahogo cual besugo en el desierto. Pero no vamos a hablar de quejicosas depresiones... hoy.

Hace poco he vuelto de la segunda sesión a la que asisto en Brzezinka con mis colegas participantes y miembros de Regula. En un principio pensé que quizá no hubiera sido buena idea: en casa estaba asfixiado, apenas era capaz de escribir y necesitaba dormir mucho... me imaginaba el efecto que otra sesión de trabajo tendría sobre mí y no estaba seguro de que mis frágiles emociones no se fueran a resentir. Además, la necesidad de soledad era tan grande y tal la dependencia de otras personas que me libran de ciertas preocupaciones mundanales, que no las tenía todas conmigo. Aún así, si una vez pude, otra también tenía que poder...

Nada más salir y notarme libre de mi entorno, todo empezó a moverse de nuevo en mi interior. En Bérgamo me entendía con la gente mejor de lo que me entiendo con mi familia. El día que llegué a Wroclaw me pareció que regresaba a casa. Y luego, cuando llegué de nuevo a la casa para empezar la nueva sesión me di cuenta de algo: nunca había salido de Brzezinka.

Se supone que el hogar es ese sitio en el espacio en que uno se siente libre, sin preocupaciones que lo turben, confiado, teniendo dominio sin necesidad de poseer, un lugar donde al fin te puedes desprender de todas y cada una de tus máscaras sociales; es decir, el lugar perfecto para desarrollar verdaderamente el universo, la filosofía y la técnica artística personal intransferible. Así es Brzezinka para mí. No Sada ni Coruña, nunca Sada ni Coruña y difícilmente España, un país de idiotas y ladrones.

Ahora lo que me pregunto es cómo construir mi Brzezinka fuera de mi entorno. Escapar de aquí para siempre, donde mi imaginación y mis historias son inevitablemente frustradas por el cemento de la nueva burguesía, y volver a un microcosmos autosostenible en que mi técnica y mi ética crezcan vivas cada segundo. Querría tener una compañía, una editorial, seguramente ambas cosas a la vez, aunque de una forma extraña... pero yo solo me siento dando cabezazos contra un cristal, así que no sé qué hacer más que esas ocasionales escapadas que en realidad son una vuelta a casa.